"Siempre
nos quedará París". Esta frase es capaz de
competir dentro de la película Casablanca con aquella
otra de "Vuélve a tocar, Sam, como la tocaste la
última vez" refiriéndose a la célebre
cancion "As time goes by","el tiempo pasará"
que compendia un amor imposible en plena segunda guerra mundial
den el marco de la ciudad de Casablanca, exótico centro
de intrigas entre los alemanes y la resistencia.
Hoy
en Marruecos se alternan el fascinante pasado y el práctico
presente, la auténtica sencillez y el refinado lujo, el intrigante
desierto y los verdes jardines, las solitarias playas
y las blancas cumbres nevadas, el más profundo de
los silencios y el más frenético de los sonidos.
Casablanca
es la capital económica de Marruecos. Aquí
es fácil adivinar la gran influencia occidental que ha experimentado
en los últimos siglos.
Ouarzazate
se configura como un auténtico nudo de comunicaciones en
el centro del gran sur. Su principal aliciente arquitectónico
se centra en la kasbah de Taurit.
El
rojo de Marrakech destaca sobre el verde de la inmensa cantidad
de palmeras que la rodean y todo el conjunto aparece frente al telón
de fondo constituido por las blancas cumbres nevadas del Alto
Atlas. Hay un lugar, una mezcla entre plaza y esplanada, donde
a partir de las seis de la tarde y hasta las doce de la noche una
multitud se concentra para consumir sus ratos de ocio diario. Se
trata de D'jemma El F'Na. La gente forma corros alrededor
de los encatadores de serpientes, los narradores de historias,
los equilibristas y saltimbanquis, los músicos,
los magos...
LOS
LUGARES: Casablanca, Ourzazate, el desierto, Marrakech.
LAS VIVENCIAS: La cena colonial, El piano de Sam, la noche
en el desierto a la luz de la luna.
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